Otro magnífico artículo como todo lo que escribe Fernando Orozco. Publicado el 18 de noviembre en La Plazuela La Declaración de los Derechos del Niño recoge en uno de sus principios - junto a otros como tener un nombre o una nacionalidad, y en el mismo que declara el derecho al juego - el derecho a recibir una educación, que ha de ser obligatoria - y gratuita. Que alguien tenga derecho a algo que es obligatorio puede parecer en principio paradójico, porque una obligación no es un modo alguno un derecho. Pero lo que es obligatorio es la educación, no el derecho: imaginen tener derecho a una vivienda obligatoria, o a un trabajo obligatorio. No a una vivienda digna, no a un salario justo, sino a una vivienda y trabajo obligatorios, determinados. No es intención de este texto valorar este hecho, tan sólo llamar la atención sobre la existencia de una educación obligatoria, determinada en mayor o menor grado, en objetivos, procedimientos, habilidades - cosas ...