El niño del pantalón azul acaba de cumplir los cinco años. Su amigo aún tiene cuatro. A los dos les encanta montar en bici, circular por pedregosos caminos, hacer carreras, dar vueltas y vueltas en la explanada del parque... Han aprendido en un "pispás", en un abrir y cerrar de ojos. Abrieron los ojos como platos cuando se vieron pedaleando a toda pastilla sin ruedines ellos solitos. Y los cerraron del susto en la primera y en la segunda caídas. Así fue, en un abrir y cerrar de ojos. Sus papás, que casi no tuvieron tiempo de darse cuenta cómo habían logrado los niños mantenerse en equilibrio sobre las dos ruedas, no sólo abrieron los ojos, sino también la boca... Pero, ¿a los niños no hay que enseñarles a montar en bici? ¿Primero con dos ruedines, luego con uno, luego sujetando por detrás el sillín? ¿No hay que darles buenos consejos: mira al frente, gira, más deprisa, cuidado...? ¿O es que acaso no hemos pasado todos por ello? Pues, que yo sepa, hay al menos dos niños, el...