PENSAMIENTOS DE... ROBERT M. PIRSIG

de su libro "Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta" La escuela era lo que eufemísticamente cabría denominar un “centro de enseñanza”. En un centro de enseñanza uno enseña, enseña y enseña sin tiempo para investigar, sin tiempo para la contemplación, y sin tiempo para participar en cuestiones exteriores. Sólo enseñar, enseñar y enseñar, hasta que la mente se embota, la creatividad se desvanece y uno se convierte en un autómata que dice las mismas cosas insulsas, una y otra vez, a oleadas interminables de alumnos inocentes que no pueden comprender por qué uno es tan insulso, pierde el respeto y extiende esta irrespetuosidad entre la comunidad. La razón de que uno enseñe, enseñe y enseñe es una manera muy ingeniosa de conducir a lo barato un centro docente, dando una falsa apariencia de educación genuina. * Las escuelas le enseñan a uno a imitar, y si uno no imita lo que quiere el maestro, obtiene una mala nota. Aquí, en un colegio universitario, era algo má...